viernes, 29 de septiembre de 2017

CAMPO DE OTOÑO

 


habla el bojque

pueblo desierto

 
los pequeños visitantes

los gatos adictivos
entrada a la ciudad

jueves, 28 de septiembre de 2017

QUE FUE DE RITCHIE BLACKMORE

 

 
No he querido mirar en internet qué fue de Ritchie Blackmore, cuáles son ahora su vida y sus proyectos, pero hace mucho que no suena el mítico guitarrista con su gorrito de mago su gesto impertérrito y su querencia diabólica, mientras sus compañeros de Deep Purple arrasan todavía y cobran millonadas por su afónico espectáculo, en chandall y en chanclas, Blackmore, héroe innegable del grupo y su estandarte (sobrevalorado para algunos) -y es que a lo mejor no era para tanto, ya no se acuerda ni Dios- fue hundiéndose en la sombra, quitándose importancia o dándosela más que nunca y ya en los vídeos con Rainbow, su siguiente proyecto, apenas se deja ver, maduro, con chalequito negro negra y rizada melena y cara de pasmo carita de rana camisa blanca -como quien no quiere la cosa como eficiente mayordomo del grupo, cediendo en las imágenes el protagonismo a los chillones cantantes y frenéticos pianistas, cuando es él el que parte el bacalao, Ritchie Blackmore no participa de esa costumbre de los músicos ingleses, sus compañeros de Rainbow y Purple que pasan a Black Sabbath de repente, por ejemplo, en un baile de fichajes heavymetaleros, y ahora que todos han vuelto no se sabe no contesta doestá mirando a la bola de cristal dónde está Blackmore






miércoles, 27 de septiembre de 2017

CEMENTERIO DE LOS INGLESES



 


  
Tenía la costumbre en los malos momentos de pasear por los cementerios, remedio consolador en algunas mañanas de sol para aplacar las ansias para aplazar los desengaños todos ellos con fecha de caducidad, había muchos o los habrá (ya hce tiempo que no voy, melancolías las justas) aquí cerca, Carabanchel, o en las laderas que bajan al río. Uno de mis preferidos era el Cementerio Británico,British Cementery, corralón de piedra y hiedra entre casuchas, mirando por un lado al parque San Isidro y por el otro haciendo pared y tapia de lagartijas con las calles Inglaterra e Irlanda. Allí, los soldaditos de alguna perdida guerra, los aviadores, los acróbatas del circo Price, también agentes dobles, magnates y polvorientos aristócratas, exóticos apellidos buscando el sol, ingleses y también judíos, polacos, yanquis, no me acuerdo… Los miércoles era día de visita y podías entrar al desierto patio de espinos y lápidas y magnolios, dejando fuera los ruidos de la ciudad, bajo la vigilancia de un viejo jardinero, o de un americano joven con camisa de cuadros, fuerte y de pocas palabras y aire estólido. Un tipo de mediana edad y pelo rizado con gafas de contable me vedó la entrada un día que sin preguntar quise colarme en aquel raro negociado. Ahora veo en la prensa que se organizan visitas guiadas –por cinco euros- el plan ideal para los más optimistas jubilatas, turistas de lo excéntrico, buscadores de piedras, enterradores, desenterradores


 

martes, 19 de septiembre de 2017

EL ROCK DE SEPTIEMBRE

 
 

El cartel podía haber sido el mismo que hace treinta años, Topo-Rosendo-Obús, o treinta y cinco, si cambiamos a Rosendo por Leño… El público más o menos también, aunque mucho más calvos. Había mucho cabestro, pero también mucho bambi, seguro que por ser gratis total, cortesía del ayuntamiento de Fuenlabrada -y de sus contribuyentes.

En la noche de arena, un campo de fútbol entre carreteras. Topo sonando como siempre, imaginativos y utópicos, y con un punto de crítica social que seguía valiendo lo mismo que entonces. Obús, potentes, metaleros, hasta que Fortu empezó a hacer el payaso y abandonamos el lugar del siniestro.

 
 
…Y en medio Rosendo, la voz de humo y la guitarra de chispas, desparramando sus acordes y encerrándolos en la lámpara del genio, en un punto medio y “en un momento dado”: confidencial y distante, reservado y castizo, machacón pero elocuente, un melenudo viejo respetado por la sociedad biempensante por presentarse bajo una etiqueta no intercambiable: Rosendo Mercado.