lunes, 5 de septiembre de 2011

RARA ALCARRIA: OBILA


-Así están las cosas- dijo el hippie, como en una película de vaqueros, y dio por terminada la conversación. Pero encontramos un sitio, ya en el Tajo, que bajaba con fuerza, pero en el lecho de rocas era posible hacer pie... El valle se estrechaba y un par de kilómetros más adelante estaban las ruinas del monasterio de Obila.

Las ruinas quedan ahora dentro de una finca. El monasterio, de finales del siglo XI, lo compró en los años 30 Randolph Hearst, el magnate/mangante de la prensa americana, y se llevó la mitad de las piedras, que decoran ahora un parque de San Francisco... La otra mitad se quedaron aquí cuando estalló la guerra y se bloqueó el puerto de Barcelona.


No hay comentarios:

Publicar un comentario