miércoles, 5 de octubre de 2011

CONDENADO CORONADO

No me ha parecido gran cosa la última película de Coronado/Urbizu. Entretenida sí, con buen ritmo, pero no me ha convencido del todo…
Es que parece que hay dos películas distintas en No habrá paz para los malvados, dos guiones diferentes, y que como no sabían cómo tirar con uno, han seguido con el otro.
La primera película va de colombianos, y la segunda de moros. 
 
La primera, la de los colombianos prometía más -historia de narcos y sicarios, puticlubs y blanqueo de dinero-, pero de pronto desaparecen los colombianos porque sí, cuando, hacia la mitad de la película, un confidente le lleva a Coronado a una finca en Morata de Tajuña y… allí se encuentra que preparan unos explosivos y... y… bueno, el resto ya lo sabe todo el mundo (menos El Mundo). Con ese referente colectivo, parece que no hace falta explicar nada. Los personajes colombianos estaban un poco más trabajados. Los musulmanes son "malos" en abstracto, perfectamente intercambiables unos con otros, que ni abren la boca en lo que queda de metraje.
Para ese viaje no necesitábamos alforjas. Cámaras de videovigilancia, teléfonos móviles, sumarios judiciales,  investigación, investigación, todo bien atado para que cuadre la cosa, pistas y huellas y tanto papeleo que acaba merendándose a los personajes y la acción propiamente dicha…
Coronado –un actor que me caía muy mal, me parecía muy pijo, pero…- es sin duda lo mejor de la función, aunque su personaje también despiste: empieza como un killer, un tipo poco recomendable, al que no te gustaría nada encontrarte por la noche…Acaba como duro simplemente, duro y justiciero a secas. Un policía ejemplar.

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