jueves, 22 de noviembre de 2012

CRITICA ARBITRARIA


 


Siguiendo con Las leyes de la frontera, cedo aquí la palabra a mi amigo M*** que, desde Bilbao, me ha mandado dos mails con sendas y destructivas críticas a la novela. La primera es de antes de leer mi entrada al respecto; y la segunda, posterior ((para entender bien esta segunda, es recomendable haber leído el libro)). En cualquier caso ahi van -aquí incluidas por su fuerza expresiva y mala hostia, y también porque hay que encender una velita a Dios y otra al diablo...  Los ojos abiertos SÍ se hace responsable de las opiniones vertidas...


UNA. Comencé "Las leyes de la frontera" con grandes esperanzas pues soy bastante aficionado a Cercas. La novela es, sin duda, lo peor que he leido en 2012. Infumable. Sin la menor gracia, escrita con desgana y con unas tesis como para subnormales. Se la había comprado para regalar a un amigo y antes de dársela me la ventilé en tres días (cierto ritmo comercialoide sí que tiene, ¡faltaría más!). Algo parecido le pasó a Cercas tras el éxito de "Soldados de Salamina", que era un buen libro. Publicó a toda hostia "La velocidad de la luz" y, aunque no era tan mala como la actual, también se le notaba que había sido escrita con el ego desatado y sin freno. En literatura, como dice Marsé, las prisas nunca son buenas consejeras...
 
DOS.
Aparte de denigrar por completo cómo está contada, de una manera deplorable (como solo lo puede hacer un caradura profesional), la puta mierda esa del Cercas es un plagio nada descarado de "El juguete rabioso" (que tú me regalaste) de Roberto Arlt. Te refresco el tema: joven fascinado por el mundo del delito que aparece encarnado, para él, en un marginal que lo inicia y al que admira y a quien, en el momento de pasar al otro lado, es decir, en el momento de abandonar el mundo, digamos, legal y convertirse él también en un delicuente, el protagonista delata (ya, vale, en Las leyes de la frontera el autor, ¡qué original!, nunca aclara si ha habido o no delación). Muy listo el Cercas. "Aporta" de su cosecha ese pasaje bochornoso e inverosimil (más aún que el de la mamada) del policía que perdona al, en el fondo, buen chico arrepentido y enfermo (en el piso de verano y tras los ruegos no atendidos de su padre para evitar que el poli se lo lleve: yo aquí lloraba de risa) y también el infumable personaje de la amiga del Zarco. Sí, ésa que en un "giro impensable" resulta ser hermana del peligroso (sic) delincuente. Un personaje literario de gran calado y llamado a crear escuela, sí señor. Incluso la serie de tv "La frontera azul" que da base al título de la novelucha, y que podría habr sido una buena metáfora para ilustrar los dos mundos, está pésimamente utilizada durante toda la narración, con la habilidad de una redacción que pudiera hacer un chaval de trece años. Observo aliviado que pasan los meses y que debo hacer un profundo esfuerzo de memoria para recordar algo de esa engendro a medio camino del best seller más raído y el guión de cine trillado y empobrecido. David Trueba lo tiene a huevo para su próxima película. Apuesto por Mario Casas para protagonista, por Eduardo Noriega para el Zarco y por Ana Álvarez para la hermana... ¡Y a forrarse!

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