miércoles, 4 de mayo de 2011

NOCHE DE FUTBOL

Habíamos salido al atardecer, notando la ciudad extrañamente apaciguada. Recorríamos calles silenciosas, sin nadie y dejamos de oír los motores de los coches. Calles a oscuras, pues las autoridades, probablemente para ahorrar energía, habían ordenado cortar las luces, como hacen con frecuencia en los últimos tiempos… Barrio laberíntico de la Puerta del Angel: casas con jardín, corralas, esquinazos, escaleras que no conducen a ninguna parte. En el silencio y la oscuridad, el barrio resultaba doblemente fantasmal. Y de pronto caímos en la cuenta. “Hoy hay fútbol…” Y nos reímos: “No les debe de estar yendo muy bien, porque no se oye nada”. En vano esperábamos los vítores y los bocinazos, mientras recorríamos las calles abandonadas, creyendo que -como en las películas que veíamos con fascinación en la infancia- había llegado el momento en que la Humanidad se había extinguido.

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