jueves, 5 de mayo de 2011

ANTONIO LOPEZ PINTANDO EN VALLECAS


Antonio López subía por las mañanas a la torre de los bomberos de Vallecas, donde el “parque de las tetas” y por ahí, porque estaba pintando un cuadro que quería mostrar la ciudad mineral en su lejanía…


Yo quería entrevistar al pintor y captar el momento mágico de la creación, pero López se lo tomaba con parsimonia. Tenía su teléfono y le llamaba por las mañanas. “No, hoy no voy a ir porque a lo mejor llueve”. Otro día: “Ahora a lo mejor no. Hay que esperar la luz de la primavera”.
 
Un día subí con un colega a la torre y ahí estaba el cuadro a medio hacer. Nos lo podíamos haber llevado y haberlo vendido en el mercado negro. Lo que había era un boceto: la ciudad desleída al fondo, en  tonos anaranjados, la línea de los rascacielos marcando la perspectiva. Era muy grande, pero los bomberos ni se habrían coscado. “¿Qué venís, a ver al pintor? Adelante, adelante”, nos dijeron. A lo mejor se creían que éramos ayudantes suyos o algo.
 
Al final Antonio López acabó el cuadro, quizá en pocos días, quizá tenía en su cabeza una síntesis de todas las luces del año… Esperanza le dio una pasta gansa pero es que el tío se lo había currado…

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