jueves, 19 de mayo de 2011

PERVIVENCIA DE LOS PUNA


Mientras todas las hordas descendían en manada hacia la Puerta del Sol, ellos permanecían incólumes en la barandilla de Gran Vía esquina Montera, rodeados de sus acólitos que quizá ahora intentaran convencerles. En su trayecto diario Tetuán-Chamberí-Gran Vía no les habría costado nada patear unos metros más y acercarse al gran hemiciclo. Pero... bajar a los Puna a Sol habría sido como bajar dos estatuas de su pedestal. Era para ellos una tarde más en su manifestación permanente. No necesitan salir a la calle porque todos los días están a pie de calle. Cuando pasen estas mareas y el pueblo vuelva al consumo, allí estarán los dos como prueba viviente de un Madrid que fue y que -tal vez- podría volver a ser. Dos clásicos en vida. Ellos pervivirán.

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